La vida de Jesús transcurrió en intima unión con el Padre, intercediendo por los hombres mediante la acción del Espíritu.
Su amor al Padre lo llevó a retirarse a la soledad para orar, después del contacto con las muchedumbres.
La elección, el envío y la fidelidad de los apóstoles se fundamenta en su oración.
A partir de su experiencia de oración, nuestra Madre Fundadora nos dice: "Volveos hacia Dios como un hijo enamorado de su Padre".
Cada día buscamos este encuentro filial.
Constituciones nº 30
ALGUNOS DE NUESTROS LUGARES PREFERIDOS
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CONCLUSIÓN
Las Hermanas Franciscanas del Espíritu Santo, como continuadoras de la obra iniciada por nuestra Fundadora, queremos mantener vivo en la Iglesia el carisma que, como don del Espíritu, ella recibió.
Hermanas profesas, en comunidades, presentes en Francia, España, Italia, Perú, Colombia, República Democrática del Congo y República Centroafricana, colaborando en la misión evangelizadora de la Iglesia, intentamos vivir nuestra vocación, como quiere Francisco que vivan sus seguidores: pobres, humildes, pacientes, misericordiosos y alegres. Convencidas de que la verdadera grandeza consiste en amar, servir y salvar.